Domador


Uno no observa en sí mismo los cambios; las nuevas actitudes siempre parecen ser lo que, de todos modos, ya venía uno desarrollando. Las demás personas no dicen nada hasta que el cambio se ha consumado, cuándo empiezan a usar frases como: "Si pienso en el podrido monstruo que eras...", y tú no ves que ya no eres básicamente el mismo que siempre fuiste. Y en realidad lo eres, sólo que has aprendido a dominar mejor a la bestia.

2 comentarios:

Niño Errante at: 23 de julio de 2010, 1:13 dijo...

Un se descubre, de repente, frente a un espejo ajeno. Ahí se sorprende, y dice:
-A la pucha...
Cordialmente,
Yo.

espina at: 9 de diciembre de 2010, 10:49 dijo...

El tiempo pasa...

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